Relación con el estado de ánimo y la autoestima
Cuando las crisis se vuelven recurrentes, es común que aparezca una tristeza persistente o síntomas de depresión al sentir que se pierde el control sobre la propia vida. Esta situación debilita la confianza propia, alimentando una baja autoestima que dificulta enfrentar desafíos cotidianos y puede dar lugar al desarrollo de fobias específicas o miedo a los espacios abiertos.